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Capítulo 11: Emboscada en el Puente de los Pantanos

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El Castillo del Puente de los Pantanos se alzaba ante ellos como un espectro de piedra y madera podrida, sus murallas hundiéndose lentamente en el lodo negro que lo rodeaba. Algunas secciones de los muros habían caído para luego ser reconstruidas con prisa, como si los orcos no tuvieran tiempo o interés para hacer un trabajo decente. Delante de él, el camino llamado el Puente de los Pantanos era una serie de taludes de tierra con numerosos desprendimientos, unidos por pasarelas de madera que parecía que en en cualquier momento fueran a desplomarse . Habían tardado cuatro días en atravesar los Estrechos del Bosque , un laberinto de senderos angostos donde los árboles parecían cerrarse a su paso, y otros ocho días más adentrándose en la espesura más densa, donde solo la guía de Radagast y sus extraños compañeros les había permitido mantener el rumbo. Ahora, ocultos entre la maleza a una distancia prudencial, observaban el castillo con una mezcla de determinación e inquietud. Un puente me...

Capítulo 10: La sombra de Dol Guldur

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  La Compañía fue recibida en la gran sala bajo la montaña, donde las columnas se alzaban como troncos petrificados y el aire olía a hierro y el carbón de las forjas. En el sitial de piedra, el Rey Dáin I escuchaba sin inclinar el cuerpo. A su derecha, Balin observaba con la atención de quien seguía soñando con regresar al Reino de Durin. —Decís que habéis entrado en Khadad-Dûm —dijo Dáin, sin elevar la voz—. Y que no lo hicisteis a ciegas. —No, señor —respondió Farin—. Flonar posee la llave de una puerta secreta. Una entrada ignorada por orcos y hombres. Hemos visto salas intactas. Forjas preparadas. Cámaras cerradas y no violadas. Un murmullo cruzó la sala. —Hablad con exactitud—ordenó Balin—. ¿Intactas decís? Farin describió la Sala Imperecedera, el Mercado Occidental, la Cámara de Narvi, la forja preservada, los instrumentos para trabajar el mithril. Habló de los paneles de ithildin desmontados con método, de la biblioteca vacía pero no saqueada. Su voz tenía convicción, pero a...