Capítulo 12: Hwalda
El fuego crepitaba en el centro de la aldea de los Hombres del Bosque, arrojando sombras danzantes sobre los rostros de los guerreros. Farin, sentado junto a las llamas, afinaba su laúd, mientras su mente componía versos en silencio. Se sentía inspirado por la victoria recíén alcanzada sobre las hordas de Dol Guldur, y quería que aquel recuerdo sirviese para infundir ánimo a los adversarios de la sombra. Al cabo de un rato, su voz, grave y resonante, comenzó a elevarse sobre el murmullo de las conversaciones: Quita el polvo del camino, blande el hacha del destino. Carga contra el enemigo. ¡A las armas ven! Canta el himno de batalla. Hunde el hierro de la lanza. Que tus fuerzas no decaigan. ¡A las armas ven! Clava tu espada de acero, que tu golpe sea certero. Tensa bien la cuerda, arquero. ¡A las armas ven! ...