Capítulo 10: La sombra de Dol Guldur
La Compañía fue recibida en la gran sala bajo la montaña, donde las columnas se alzaban como troncos petrificados y el aire olía a hierro y el carbón de las forjas. En el sitial de piedra, el Rey Dáin I escuchaba sin inclinar el cuerpo. A su derecha, Balin observaba con la atención de quien seguía soñando con regresar al Reino de Durin. —Decís que habéis entrado en Khadad-Dûm —dijo Dáin, sin elevar la voz—. Y que no lo hicisteis a ciegas. —No, señor —respondió Farin—. Flonar posee la llave de una puerta secreta. Una entrada ignorada por orcos y hombres. Hemos visto salas intactas. Forjas preparadas. Cámaras cerradas y no violadas. Un murmullo cruzó la sala. —Hablad con exactitud—ordenó Balin—. ¿Intactas decís? Farin describió la Sala Imperecedera, el Mercado Occidental, la Cámara de Narvi, la forja preservada, los instrumentos para trabajar el mithril. Habló de los paneles de ithildin desmontados con método, de la biblioteca vacía pero no saqueada. Su voz tenía convicción, pero a...