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Mostrando entradas de febrero, 2026

Capítulo 10: La sombra de Dol Guldur

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  La Compañía fue recibida en la gran sala bajo la montaña, donde las columnas se alzaban como troncos petrificados y el aire olía a hierro y el carbón de las forjas. En el sitial de piedra, el Rey Dáin I escuchaba sin inclinar el cuerpo. A su derecha, Balin observaba con la atención de quien seguía soñando con regresar al Reino de Durin. —Decís que habéis entrado en Khadad-Dûm —dijo Dáin, sin elevar la voz—. Y que no lo hicisteis a ciegas. —No, señor —respondió Farin—. Flonar posee la llave de una puerta secreta. Una entrada ignorada por orcos y hombres. Hemos visto salas intactas. Forjas preparadas. Cámaras cerradas y no violadas. Un murmullo cruzó la sala. —Hablad con exactitud—ordenó Balin—. ¿Intactas decís? Farin describió la Sala Imperecedera, el Mercado Occidental, la Cámara de Narvi, la forja preservada, los instrumentos para trabajar el mithril. Habló de los paneles de ithildin desmontados con método, de la biblioteca vacía pero no saqueada. Su voz tenía convicción, pero a...

Balada de los Guardianes

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  Unexpected Karma Error · Unexpected Karma Error - Balada de los Guardianes ¿Dónde está Hafgrim el alto, de negra espada? En Forodwaith le aguarda su última hazaña.   ¿Dónde está Farin el fuerte, del invicto escudo? En Khazad-Dûm le espera su postrer triunfo. ¿Dónde está Edraíl el sabio, de llama en lanza? De quien tras el mar vive la esperanza.   ¿Dónde está el joven Byrgol, de pies ligeros? Que quizás un día salve a sus compañeros. En Rhovanion los verás  bajo las ramas del Bosque Negro ahuyentando las amenazas. En Eriador los verás  por los caminos  combatiendo las trampas del enemigo. Guardianes de la luz son compañía. Pues tras la sombra traerán la luz del día.

Capítulo 9: El Bosque Negro

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  El amanecer en la Aldea del Brezal Gris era frío, aunque la primaver estaba bien avanzada. Los campos de los alrededores los techos de paja y las empalizadas de madera brillaban cubiertos de gotas de rocío. Farin ajustaba las correas de sus alforjas, mientras Edrahil revisaba una última vez las provisiones. Byrgol, sentado junto a un fuego apagado, daba cuenta de la última ración de torta de miel que le había dado el elfo. —¡Otra tortita! —pidió el hobbit, aún con la boca llena—. Y además, si voy a ir con vosotros, ¡también me gustaría que me pusierais en vuestra canción! Hafgrim, que estaba afilando la hoja de Estelang , soltó una carcajada. —¿En la canción? —preguntó, levantando una ceja—. ¡Pero tú no aún no has hecho nada!. —¿Cómo que no? —protestó Byrgol, cruzando los brazos—. ¡Maté a un trasgo! —Eso fue antes de encontrarnos—respondió Hafgrim  sonriendo de buena gana—. Pero si quieres estar en nuestro canto, tendrás que hacer algo más a partir de ahora. Y pedírselo ama...