Capítulo 3: Sueños de la colina negra
Las ruinas que encontraron al otro lado de la isla no eran obra de simples hombres del norte. Según Edrahil y Farin, pertenecían a una antigua fortaleza númenóreana. Los muros todavía mostraban relieves gastados de héroes de la Primera Edad: figuras solemnes, con espadas levantadas y rostros serios, ya casi borrados por el salitre y los siglos. —Esto no es cosa de anteayer —murmuró Farin, pasando la mano por la piedra húmeda—. Pero fijaos en la forja… no está tan arruinada como lo demás. Alguien la usó después, aunque ya hará cientos de años. Edrahil, pensativo, añadió: —La isla me recuerda a una vieja leyenda. Se decía que la tumba de Túrin Turambar, el más desgraciado de los héroes, sobrevivió al cataclismo de la Primera Edad, emergida para siempre sobre las aguas que inundaron Beleriand.. Los reyes de Númenor, que se decían parientes suyos, levantaron una torre para custodiarla. Pero cuando Númenor cayó y el mundo cambió, la isla desapareció. O al menos eso se cuenta. —Ba...